Nuestra primera excursión en el parque nacional de Exmoor es al Dunster Castle. La entrada familiar cuesta 29£, a no ser que decidas contribuir voluntariamente con un 10% más al mantenimiento del patrimonio inglés. En concreto, el castillo de Dunster pertenece a National Trust, y si vas a visitar más monumentos de esta red (existen varias en el Reino Unido), puede merecer la pena comprar un pase por días o semanas.
Después de la visita al castillo (la visita interior merece la pena), vamos al pueblo de Dunster, donde se está celebrando una feria del esquilado de la oveja, curioso. Dado que estamos bastante cerca, nos acercamos a la playa de Dunster, típica playa atlántica donde no te llega nunca a cubrir el agua.
De regreso a Dulverton volvemos a pasar por la A396, la carretera de los faisanes (pheasants). Es una carretera donde los faisanes se encuentran de manera abundante y en plena libertad cruzándola constantemente, con lo que resulta complicado no impactar con alguno. También empezamos a darnos cuenta de que el sistema de caminos (no lo podemos llamar carreteras en muchos casos) es bastante deficiente, y que es todo un riesgo comfiar en un navegador GPS para moverse por aquí, dado que en muchos casos te dirige por carreteras de un solo carril, pero de doble sentido. Quizás es mejor opción el tradicional mapa de carreteras.
Cenamos en Woods, local bastante reputado de la zona, pero que nos decepciona un poco, excesivamente caro para la calidad que ofrece.

