03 de agosto

Volamos con Ryanair hasta Bristol. Al llegar, nos sorprenden las colas del nuevo sistema de identificación electrónico (sobre todo para los que vamos con niños). Nada más salir del aeropuerto a mano izquierda se encuentra el Express Dropoff, donde nos recoge la furgoneta de nuestra empresa de alquiler de coche, Green Motion. Aunque las instalaciones no son los que tendrías en una empresa más grande, el alquiler no fue mal, y muy económico en comparación con el resto (a mitad de precio, un coche moderno, aunque con arañazos). Hay que tener cuidado ya que miran mucho este tema, si no te sientes muy seguro es mejor contratar con ellos el seguro a todo riesgo, que no es excesivamente caro (18 días, £150).


Ponemos rumbo a Dulverton, en Sommerset, a través de la M5, muy saturada y con retenciones. Lo que más nos sorprende nada más llegar, aparte del propio encanto del pueblo, es la amabilidad de la gente. Dulverton es un pueblo pequeñito en el límite meridional del parque nacional de Exmoor. A pesar de su tamaño, tiene todos los servicios necesarios: supermercado, fish & chips y Pubs ;)